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LA
RELIGION Y EL CEREBRO
EN
EL NUEVO CAMPO DE LA "NEUROTEOLOGIA", LOS CIENTIFICOS BUSCAN LA
BASE BIOLOGICA DE LA ESPIRITUALIDAD. ¿ESTÁ DIOS SOLO EN NUESTRA
CABEZA? (Publicado en Newsweek, mayo 14, 2001)
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"Sentí
una absoluta comunión, una apertura a experimentar una consciencia
de la presencia de Dios alrededor de mí, asi como una sensación
de quietud, de nadidad repleta de la presencia de Dios permeando
mi ser".
Esta
es la descripción que la hermana Celeste, una monja Franciscana,
proporciona después de la oración de 45 minutos que realizó, experiencia
que fue analizada por Newberg con el equipo mas moderno de rastreo
y monitoreo de actividad cerebral. Durante sus momentos religiosos
mas intensos, cuando ella experimentaba la presencia de Dios y una
completa absorción de su propio ser dentro de la divinidad, su cerebro
mostró cambios como aquellos que observados por Newberg en meditadores
Budistas Tibetanos: la región cerebral que percibe la orientación
espacio-temporal se volvió mas oscura.
El
hecho de que una experiencia religiosa se refleje en la actividad
cerebral no es tan sorprendente, después de todo. Todo lo que experimentamos,
desde el sonido de un rayo hasta la vista de una mascota, una sensación
de miedo y el pensamiento de un castillo, deja una huella en el
cerebro. Sin embargo, la Neuroteología está llegando mas lejos que
simplemente afirmar que las experiencias religiosas dejan huellas
en el cerebro, ya que está señalando concretamente las áreas y regiones
cerebrales involucradas en las experiencias espirituales, asi como
también rastreando como es que surgen dichas experiencias.
Por otro lado, el hecho de que una experiencia tenga su explicación
a nivel neuronal no significa que dicha experiencia exista 'sólo'
en el cerebro, o que sea solo parte de una actividad cerebral sin
una realidad independiente. Pensemos en la experiencia "pay de manzana".
La región olfativa del cerebro registra el aroma de la canela y
la fruta. La corteza somatosensorial procesa la sensación crujiente
en los labios y la lengua. La corteza visual registra la imagen
del pay. Recuerdos de pays pasados (la cocina de la abuela, la panadería
de la esquina) activan las cortezas asociativas. Un neurocientífico
con algo de tiempo disponible podría efectuar un rastreo de nuestro
cerebro inmerso en la experiencia 'pay de manzana'. Pero esto no
niega la realidad del pay de manzana. "El hecho de que ciertas experiencias
espirituales pueden ser asociadas con diferentes actividades neuronales
no necesariamente implica que dichas experiencias sean meras ilusiones
neurológicas", insiste Newberg. "Es riesgoso afirmar que las experiencias
espirituales son causadas por la actividad cerebral, ya que de lo
contrario se podría pensar que los cambios neurológicos que experimentamos
al disfrutar del pay de manzana son los que causan que este exista".
A final de cuentas, nos dice Newberg, es que "no hay forma de determinar
si los cambios neurológicos asociados con la experiencia espiritual
son los que crean esa experiencia… o si estamos frente a la percepción
de una realidad espiritual".
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