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DE
MOSCAS Y ABEJAS...
Si
se meten seis abejas y seis moscas en una botella y se coloca ésta
horizontalmente, con el fondo hacia una ventana, se verá que las
abejas no dejarán de luchar por encontrar salida a través del vidrio,
hasta que mueren de agotamiento o de hambre; mientras que las moscas,
en menos de dos minutos, habrán salido por el cuello en el otro
extremo...
La
flexibilidad
En
este ejemplo, la flexibilidad facilita los medios para que algunos
agentes puedan superar un cambio fundamental en su ambiente. Es
el amor de las abejas por la luz, su misma inteligencia, lo que
las pierde en ese experimento. Probablemente se imaginan que la
salida de una prisión debe encontrarse donde la luz brilla más y
obran en consecuencia , persistiendo en una actitud bastante lógica
por cierto.
Para
ellas el vidrio es un misterio sobrenatural que nunca han visto.
Nunca antes han tenido una experiencia en esta atmósfera repentinamente
impenetrable, y más incomprensible aparecerá este extraño obstáculo.
Mientras que las tontas moscas, indiferentes a la lógica como al
enigma del vidrio, hacen caso omiso del llamado de la luz. Vuelan
al azar de aquí para allá y acaban, necesariamente, por descubrir
la abertura que les devuelve la libertad. Poseen la buena suerte
que a menudo sonríe a los ingenuos, quienes encuentran la salvación
donde los sabios perecen.
Este
experimento nos habla del juego de hacer frente al cambio; de la
rigidez y la flexibilidad, de la perseverancia, del ensayo - error
y del azar. En este ejemplo, ataduras flexibles facilitan los medios
para que algunos agentes puedan superar un cambio fundamental en
su ambiente. Cada mosca vuela, atada vagamente a su vecina y a su
propio pasado. Hace numerosas adaptaciones idiosincrásicas hasta
que, finalmente, resuelve el problema de escaparse. La flexibilidad
es un activo en este caso particular, pero no está claro en que
medida y en que momento ella contribuye a un cambio afortunado,
y cómo la acción debe modificarse para que haga frente a la realidad
de esta flexibilidad.
Si
las compañias no se adaptan, mueren.
La
evolución aparece como un fenómeno contínuo en el mercado. Las compañias
- organizaciones que tienen éxito, son aquellas que aprenden. No
esperan que el mercado las acabe, sino que crean su propio mercado
interno. Es fascinante constatar que las mejores empresas han desarrollado
una multitud de artificios y rutinas para evitar la calcificación.
Ellas hacen más experimentos, fomentan más ensayos y permiten pequeñas
fallas, conservan pequeñas dimensiones, cooperan más con sus clientes,
estimulan la competencia interna, etc... Mantienen un rico ambiente
informal, cargado de información, que incitan a la difusión de las
ideas que triunfan.
Igor
Ansoff, quien durante mucho tiempo ha estudiado la estrategia de
los negocios, agrega: "Podemos predecir el fin de la supremacía
de la estructura como primer criterio para definir la aptitud de
una organización. La estructura va a llegar a ser un medio dinámico
de cambio y de inmovilismo a la vez, el último modelo del "caos
organizado". Finalmente, al ser consultado acerca de las estructuras
de las compañias excelentes, David Anderson las calificó como "ambientes
zumbadores y florecientes", metáfora que nos recuerda nuestro experimento
de moscas y abejas.
¿Usted,
o su organización, actúa como mosca, o como abeja?
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